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«Catalunya, mar enllà», diseñada por Grup Transversal, segunda fase de la exposición permanente del Museo Marítimo de Barcelona

Transversal conceptualizó y diseñó el proyecto y ha dirigido la producción de esta gran exposición permanente, de más de 2.000 m2, que ocupa dos naves enteras de las Atarazanas. Se trata de una exposición que reconstruye la gran aventura de la marina catalana en América, desde el siglo xviii hasta el siglo xx.

Siguiendo la línea de la primera parte de la exposición permanente («Drassanes i galeres»), también diseñada por Transversal, esta segunda exposición quiere hacer una aproximación didáctica y emocional a trescientos años de la historia de Cataluña muy vinculados al comercio con América y a la navegación. Cataluña, sin abandonar el Mediterráneo, se abre al mundo. Y por eso se impulsa el comercio, se construyen barcos, se crean escuelas de navegación para preparar a los marineros para las grandes travesías; y después llega el mundo del vapor, la transformación del puerto, la creación de grandes navieras... Para explicar todo esto la exposición combina una escenografía estilizada, donde se emplazan grandes piezas de la colección, con diversos recursos audiovisuales e interactivos. El resultado es un recorrido-experiencia (con audioguías automáticas inmersivas) de descubrimiento de esta gran aventura.

El diseño del espacio, en este sentido, potencia la experiencia y genera grandes entornos visuales para grandes piezas (la inmensidad del mar que envuelve la gran barca catalana, fotografías murales de La Maquinista para abrazar una gran máquina); reconstrucciones evocativas, como el aula de formación (con unas gradas y los profesores dando clase a través de un gran monitor, justo frente a una de las piezas más bonitas de la exposición, el modelo de la fragata Barcelona), el gran salón del transatlántico (con unas columnas y cortinajes que nos sumergen en el ambiente de un barco, con una gran proyección audiovisual) o la reconstrucción de una chimenea de vapor; o efectos trompe-l’oeil, como la cortina de gruesas lamas de plástico transparente propia de un almacén actual, con un gran barco impreso, para dar paso a la entrada al mundo del vapor. También comparten el concepto de escenografía estilizada el barco bodega, donde se escenografían los productos más relevantes del comercio con América (incluidos los esclavos...), o el primer espacio audiovisual, configurado como un gran barco en el que entramos para vivir la primera gran aventura de la marina catalana.

En este entorno, que busca la inmersión del visitante, la escenografía cobra vida y potencia mediante cuatro hitos audiovisuales que resaltan el planteamiento museográfico emocional de este proyecto: una semiesfera proyectada, un espacio que explica la aventura de los pioneros, la vida de los grandes vapores recreando un salón de transatlántico con una gran proyección mural, y un espacio multimedia totalmente innovador para explicar a la vez el siglo xx y el futuro de una forma futurista. Este espacio introduce tecnología multimedia avanzada, por medio de efectos teatrales con movimiento de piezas sobre una multiproyección en profundidad: dos planos de proyección reflejados por los cuatro costados que multiplican el espacio y a la vez juegan con una proyección en profundidad, en los dos planos, activando vidrios polarizados.

Finalmente, la interactividad se plantea como tres juegos, tres retos, para aprender cómo funcionaba la navegación a vela, sus dificultades...